El cocodrilo de Lacoste, que introdujo importantes novedades en el mundo de la moda, celebra ahora los 75 años de su nacimiento en las canchas de tenis. Este reptil no fue fruto de la inspiración de ningún estilista, sino que vio la luz por necesidad y casualidad.Su dueño, el francés René Lacoste, fue apuntado por sus padres a tenis para s
uperar sus múltiples enfermedades y triunfó en ese deporte. Su juego agresivo y voraz le otorgó en la prensa el seudónimo de 'el cocodrilo'. Pero como la ropa le incomodaba, propuso a un amigo que le diseñase una camisa de tela transpirable. Así nació el polo Lacoste, con un tejido a base de 'petit piqué', de una rejilla que permitía filtrar el sudor. A tenor de su sobrenombre en las canchas, otro amigo dibujó en 1927 un cocodrilo que el tenista se colocó en la solapa a modo de broma.Desde entonces, todos sus compañeros le solicitaron un polo como el suyo, que facilitaba el juego por su comodidad. Ahí vio Lacoste todo un negocio, por lo que al terminar su etapa deportiva se pasó a la moda. Para ello se asoció con André Gillier, propietario y presidente de la compañía francesa de géneros de punto más potente de la época, para fabricar la camisa bordada y toda una serie de modelos de ropa deportiva para tenis y golf.
Esa anécdota es el inicio del sello que vende cada año unos 59 millones de productos. Esto representa una facturación de 1.582 millones de euros y presencia en 110 países. Sólo en España cuenta con 130 establecimientos.
En la actualidad, el cocodrilo sigue en el pecho de grandes tenistas como Andy Roddick, Richard Gasquet o Arnaud Clement, y de muchos profesionales del golf. Pero, a partir de 1960, la marca dejó de vincularse únicamente a prendas deportivas para desembarcar de lleno en el diseño de ropa informal. Recientemente, el jefe de alta costura de Christian Lacroix fue elegido director creativo. Y su tarea principal ha sido la de revisar la imagen de la compañía y añadir un giro urbano a los básicos de ropa deportiva.
Estrellas de cine y líderes de opinión de todos los partidos usan polos de Lacoste. Y en la calle desde niños a ancianos exhiben en sus solapas el reptil verde o plateado con su hocico rojo. Más grande o pequeño, sobre rayas, lisos y todo tipo de colores y tejidos. Pero también está presente en calzado, bolsos, relojes, gafas... como imagen de calidad, comodidad y elegancia. Sin duda, René Lacoste ganó su mejor partido al convertir una prenda deportiva en un icono de la moda y hacer visible una marca.
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