Nacido en 1939 en el Bronx neoyorquino, Ralph Lauren (Lifshitz es su verdadero apellido) comenzó desde abajo. Desde que era vendedor de Brooks Brothers tenía muy clara una visión realista de la moda, que no se perdía por los senderos de la fantasía. Ya en 1967 lanzó su marca Polo, una línea de corbatas de seda muy anchas cuando la tendencia era la contraria: corbatas muy finas. Un año más tarde presentó una colección completa para hombre y en 1971 lanzó el prêt-à-porter femenino declinando los clásicos masculinos.El famoso logotipo del caballo nació al año siguiente y en seguida Ralph Lauren se consolidó como un imperio en América. El diseñador transcribe con su universo todos los símbolos de la nación norteamericana: el western, el denim…
Además Ralph Lauren aumentó sus galones gracias a los trajes que concibió y realizó para películas, entre otros de Woody Allen. Estos looks hollywoodienses se hicieron famosos y fueron copiados en todo el mundo.
Años más tarde, en 1983 el modisto completó su colección con una línea de lujo. Para entonces, su “lifestyle” ya había conquistado el mundo entero gracias a su coherencia, pero también por la parte de sueño que lleva consigo: el de los coches bonitos, las jornadas de campo, las casas de lujo… Con esta mezcla de estéticas Ralph Lauren consigue convertirse, además de en uno de los diseñadores más famosos del país, en uno de sus héroes.
Este año, el creador cumple 40 años en el mundo de la moda y lo celebra con una inauguración, la de una nueva boutique en París, en la Avenue Montaigne, que legitima así el éxito y la trayectoria internacional de su firma.









