La pasarela celebra la esencia británica, versión rustica. Los modistos se inspiran en las mañanas de caza, los veranos en Balmoral, el bosque de Sherwood y hasta la capa de Sherlock Holmes.
Esta temporada de otoño todo se confabula para que se celebre de una forma u otra lo profundamente británico, como era antes del advenimiento del punk. Dos buques enseña de la factoría textil made in England cumplen aniversario: Hackett, con 100 años ya en su dni, y Barbour, que celebra el centenario de su catálogo postal.
Las prendas de esta última firma, es bien sabido, figuran entre las favoritas de Isabel II, que esta temporada añade a sus muchos títulos el de inspiración para los creadores de moda. Ella, en su versión real o de ficción (Helen Mirren en The Queen), está en el fondo y en la forma de la fiebre rústica que ha atacado a Domenico Dolce y Stefano Gabbana, rendidos admiradores de su estilo Balmoral, pañuelo incluido.
Pero aún se puede ir más atrás de la Reina y hasta de Sherlock, sobrevolando unas pasarelas que recurren a los clásicos tejidos de las islas, del tweed al tartán, una y otra vez.
Iconografía medieval y una recurrente cita a Robin Hood recuperan plumas y complementos de cuero que recuerdan al carcaj, o apelan a su característico verde bosque (de Sherwood) y a sus altas botas.
Esta temporada de otoño todo se confabula para que se celebre de una forma u otra lo profundamente británico, como era antes del advenimiento del punk. Dos buques enseña de la factoría textil made in England cumplen aniversario: Hackett, con 100 años ya en su dni, y Barbour, que celebra el centenario de su catálogo postal.
Las prendas de esta última firma, es bien sabido, figuran entre las favoritas de Isabel II, que esta temporada añade a sus muchos títulos el de inspiración para los creadores de moda. Ella, en su versión real o de ficción (Helen Mirren en The Queen), está en el fondo y en la forma de la fiebre rústica que ha atacado a Domenico Dolce y Stefano Gabbana, rendidos admiradores de su estilo Balmoral, pañuelo incluido.
Pero aún se puede ir más atrás de la Reina y hasta de Sherlock, sobrevolando unas pasarelas que recurren a los clásicos tejidos de las islas, del tweed al tartán, una y otra vez.
Iconografía medieval y una recurrente cita a Robin Hood recuperan plumas y complementos de cuero que recuerdan al carcaj, o apelan a su característico verde bosque (de Sherwood) y a sus altas botas.
Fuente:
“Retorno a Balmoral” de Carlota Aldama en la revista Citizen K España



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