martes, 11 de noviembre de 2008

Los diseñadores se decantan por las prendas con aire “british” para sobrellevar mejor el frío

La pasarela celebra la esencia británica, versión rustica. Los modistos se inspiran en las mañanas de caza, los veranos en Balmoral, el bosque de Sherwood y hasta la capa de Sherlock Holmes.

Esta temporada de otoño todo se confabula para que se celebre de una forma u otra lo profundamente británico, como era antes del advenimiento del punk. Dos buques enseña de la factoría textil made in England cumplen aniversario: Hackett, con 100 años ya en su dni, y Barbour, que celebra el centenario de su catálogo postal.

Las prendas de esta última firma, es bien sabido, figuran entre las favoritas de Isabel II, que esta temporada añade a sus muchos títulos el de inspiración para los creadores de moda. Ella, en su versión real o de ficción (Helen Mirren en The Queen), está en el fondo y en la forma de la fiebre rústica que ha atacado a Domenico Dolce y Stefano Gabbana, rendidos admiradores de su estilo Balmoral, pañuelo incluido.

Pero aún se puede ir más atrás de la Reina y hasta de Sherlock, sobrevolando unas pasarelas que recurren a los clásicos tejidos de las islas, del tweed al tartán, una y otra vez.

Iconografía medieval y una recurrente cita a Robin Hood recuperan plumas y complementos de cuero que recuerdan al carcaj, o apelan a su característico verde bosque (de Sherwood) y a sus altas botas.

Fuente:
“Retorno a Balmoral” de Carlota Aldama en la revista Citizen K España

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